Dada la tendencia que hoy por hoy presenta la llamada web 2.0 como evolción colaborativa del recurso Internet, el rol del comunicador se encuentra más vigente que nunca, pues bien es cierto que hacer posible un flujo ordenado de contenidos es cuestión de asociaciones lógicas conjugadas en el término usabilidad, pero tambien de técnica.
El infonomista, como visión de un edtor de contenido preparado para manejar las cantidades de información de forma tan sistemática y cuidadosa como se maneja un rubro al interior de cualquier presupuesto, es entonces el rumbo que toma la labor del periodista digital en un entorno en el que cualquiera puede hacer pública su producción de pensamiento.
A partir de la concepción del hipertexto, sugerida por primera vez por el científico norteamericano Vannevar Bush en una publicación de la revista Atlantic Monthly en 1.945, mucho es el terreno que se ha cubierto en la larga búsqueda de hacer que la secuencia de presentación de una información no se base exclusivamente en su estructura gramatical.
La convergencia, el uso de saltos a información complementaria, que encuentran en el escenario de Internet la aproximación más detallada al funcionamiento del cerebro humano en cuánto a la estructura asociativa que rige a los pensamientos, son el escenario real de desempeño de un comunicador en un entorno cada vez más complejo, entrecruzado y complementario, en donde el vedadero límite se encuentra en el interés del usuario.
En esta perspectiva, el reto del comunicador es claro, primero, como garante de la usabilidad en donde el enfoque es hacia la disposición y preparación de contenidos acordes con los hábitos de lectura y asimilación de la información del usuario en pantalla.
En segundo lugar, como arquitecto de la información por excelencia, toda vez que es a través de su creatividad y capacidad asociativa, que se puede estructurar de forma confiable el aseguramiento de rutas claras de acceso al conocimiento, acompañadas de un monitoreo permanente de los nuevos procesos y esquemas comunicativos que la red colaborativa irá desarrollando.
El reto está servido y la misión clara, la renovación total del recurso virtual en un año internet calculado en tres meses de tiempo cronológico, exigen hoy por hoy profesionales en permanente actualización y contacto con el público con el que interactúan.
La aldea global permite que a través de internet todos seamos generadores de contenido y beneficiarios a la vez, pero siempre, detrás de cada letra que se publique, de cada forma de comunicación que se accese, se encontrarán en común las búsquedas de verdad, visibilidad y conocimiento, inherentes a la curiosidad del hombre.
Esta es la dimensión de oportunidad que tiene en sus manos el comunicador digital.
martes, 30 de octubre de 2007
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